
Leí en alguna parte que era el padrino del mainstream francés, que se le ha acusado de plagiar a su socio Ritchie con quien produjo Revolver, a Tarantino y a otros estetas de la violencia del cine de los noventa, afecto en sus inicios a los temas acuatico-marinos, quizá por la herencia familiar que tiene y devenido en activista social, de Luc Besson más fresca en la memoria personal reciente están Angel-A (2005) Taken (2008) y Léon (1994) aunque de la intermedia Besson sólo se encargó de escribirla y producirla, su cine no termina de convertirse en una referencia obligada de las cinematografías contemporáneas -o quizá si, precisamente por Léon- como sea, ésta es sencillamente irrepetible, no se agota, se puede revisar con el peor y el mejor de los ánimos y funciona, es de esos relatos como construído a prueba de cualquier amenaza, el tiempo, las fórmulas, las rutas, los buenos, las anticipaciones, los lugares comunes, los malos, las locaciones inmejorables, las bandas sonoras estupendas y los personajes entrañables, en su totalidad es una de esas lecciones que se agradecen en más de un sentido.
Este cinta supuso el debut de la Portman, nos entrega un muy apetecible Gary Oldman, a un atinado Dany Aiello y al Jean Reno de Besson de casi siempre, la historia es de sobra conocida, lo que hay entre una visita al filme y la siguiente es hipermutable e impredecible, lo que sí es que en la última mía, no dejaba de pensar, que cada plano y el plano siguiente, sumaban, que juntos hacían la escena tal y que antepuestas a las secuencias anteriores y a las subsecuentes, daban por resultado un todo en su sitio muy lindo y aunque tanta armonía abruma y produce cierta clase de recogijo, este como todo placer acaba... y Besson sigue. En la revista Ñ hace unos meses nos contaban en las que andaba Luc más alla de los quehaceres cinematográficos en que regularmente se ocupa, en el 2009 regresa de nuevo como productor a las salas con From Paris with Love de Pierre Morel. Santé. No, no son horas de hablar de Mathilda.
